Equipo Premezclado
Publicado el 2026-09-16
Un muro de contención y un tanque de agua tienen algo en común que los separa del resto de la casa: los dos trabajan permanentemente contra el agua, y ninguno de los dos se puede reparar por dentro cuando falla. Por eso no se piden como se pide la mezcla de una losa. Lo que se busca en estas piezas no es sólo llegar a la resistencia: es que el material sea compacto, poco permeable y esté bien curado, y que la ejecución no deje ni una junta por la que pueda pasar agua.
En resumen: en muros de contención y en tanques manda la durabilidad, no sólo la resistencia. El proyectista fija el tipo y el recubrimiento; lo que tú controlas es que no se agregue agua en obra, que la mezcla tenga el asentamiento adecuado para llenar una pieza esbelta y muy armada, que el vibrado sea continuo y por capas, que no se forme ninguna junta no prevista y que el curado empiece temprano y dure. La impermeabilidad se consigue con el material y la ejecución; el aditivo o la membrana son la segunda línea, no la primera.
Por qué estas dos piezas se piden distinto
En una losa de vivienda el enemigo principal es la flexión, y la especificación gira en torno al tipo y al espesor. En un muro de contención el empuje es permanente y viene de un terreno que puede estar saturado; en un tanque, la presión es interior y constante, y cualquier poro se convierte en una filtración que se ve en la cara opuesta. Las dos piezas son además esbeltas y densamente armadas: paredes delgadas con mucho acero, donde la mezcla tiene que bajar entre barras sin segregarse y sin dejar nidos de grava.
La consecuencia práctica es que hay que cuidar tres cosas a la vez: la mezcla, la colocación y el curado. Si una de las tres falla, la pieza filtra aunque las probetas den el tipo pedido.
Qué fija el proyectista y qué decides tú
El tipo —H21, H25 o el que indique el plano—, el espesor, la armadura y el recubrimiento los fija el proyectista, que es quien conoce el empuje del terreno, el nivel freático y la altura de agua del tanque. Las hormigoneras del país despachan por tipos H, y la norma de hormigón estructural boliviana es la NB 1225001, publicada por IBNORCA; lo que rige tu pieza, en todo caso, es lo que diga el proyecto. Esta guía no te va a dar un tipo: pedirlo por tu cuenta, copiándolo de otra obra, es cambiar el cálculo estructural.
Lo que sí decides tú, o al menos controlas, es el resto del pedido: el asentamiento que necesitas para llenar esa pieza, el tamaño máximo del agregado compatible con la separación de las armaduras, si vas a usar aditivo, el volumen, la fecha y el ritmo. Y decides algo más importante que todo lo anterior: que nadie agregue agua al camión en la puerta de la obra. Por qué ese es el error que más resistencia y más durabilidad destruye está en Por qué no agregar agua al hormigón en obra.
El recubrimiento, que es lo que protege al acero
En una pieza enterrada o en contacto con agua, el recubrimiento —la capa de material entre la armadura y la cara exterior— es la barrera que impide que el acero se oxide. Un recubrimiento insuficiente no se ve el día que se hormigona: se ve años después, cuando el acero se expande al oxidarse y salta el material en la cara del muro.
Se garantiza con separadores bien puestos y suficientes, no con buena voluntad. Antes de pedir el camión, recorre el encofrado comprobando que la armadura está separada de las dos caras en todo el desarrollo, que los separadores no se cayeron al armar y que no hay barras tocando la madera. Es el mismo tipo de revisión previa que se hace en una losa antes de pedir el camión, y conviene dejarla por escrito con fotos.
Cómo se llena un muro o un tanque sin dejar huecos
- Por capas horizontales, dando la vuelta completa a la pieza, no llenando un extremo hasta arriba y después el otro.
- Con altura de caída limitada: dejar caer la mezcla desde lo alto de un muro alto la segrega, y la grava se acumula abajo. Se usa manguera, tubo o bomba para acompañarla.
- Con vibrado sistemático, hundiendo el vibrador en la capa anterior para unirlas, sin arrastrarlo horizontalmente y sin apoyarlo en la armadura.
- Sin interrupciones largas, porque cada parada que supera el tiempo de trabajabilidad crea un plano débil justo donde no debe haberlo.
- Con las juntas previstas en el proyecto, en las posiciones y con los elementos de sello que indique, no donde se acabó el último camión.
Esa última es la clave de estas piezas: la junta no prevista es la vía de filtración más común de un tanque. Qué es exactamente y cómo se evita está en Junta fría: qué es, por qué aparece y cómo se evita.
El muro de contención, punto por punto
| Aspecto | Qué cuidar |
|---|---|
| Drenaje detrás del muro | Un muro sin drenaje trabaja con el terreno saturado, que empuja mucho más de lo previsto. El dren y los barbacanes son parte de la obra, no un accesorio. |
| Zapata y llave | Se hormigona antes que el alzado; la superficie de contacto se deja rugosa y limpia para que la junta constructiva trabaje. |
| Encofrado del alzado | Tiene que resistir la presión del material fresco, que crece con la altura y con el ritmo de llenado. Un encofrado que abre deja el muro fuera de plomo y con menos recubrimiento. |
| Juntas verticales | Se planifican por tramos, respetando las longitudes del proyecto, y se sellan según lo indicado. |
| Curado de las caras | Al desencofrar, la cara queda expuesta al sol y al viento. Empieza el curado en cuanto se retira el encofrado. |
El tanque y la cisterna
En un tanque, tres detalles deciden si filtra o no. El primero es la unión entre la losa de fondo y las paredes: es la junta más solicitada de la pieza y se resuelve con la solución de sello que indique el proyecto, colocada antes de hormigonar, no rellenada después. El segundo es la continuidad del llenado de las paredes: una pared de tanque se llena de un tirón y por capas, y si se corta a media altura, ahí hay un candidato a filtración. El tercero es el curado: el fondo y las paredes tienen que mantenerse húmedos desde que la superficie lo permite, y en una cisterna enterrada eso es fácil; en un tanque elevado, expuesto al sol y al viento, es lo que más se descuida.
Para las pasadas de tuberías, lo que corresponde es dejarlas previstas con su pieza pasamuros antes de hormigonar. Perforar después una pared de tanque es abrir un camino al agua y cortar armadura sin saber cuál.
Aditivo, membrana o los dos
Existen aditivos que reducen la permeabilidad de la masa y existen membranas que impermeabilizan por fuera o por dentro. No son intercambiables ni sustituyen a un material bien hecho: una pieza mal vibrada, con nidos de grava y mal curada, filtra con aditivo y filtra con membrana. La comparación entre las dos estrategias, con sus ventajas y sus límites, está en Tanques y sótanos: aditivo impermeabilizante o membrana.
Qué pedir y qué revisar al recibir
En el pedido van, como siempre, el tipo y el asentamiento que fijó el proyecto, el tamaño máximo del agregado, el volumen con su margen, la fecha, la hora y el ritmo que la obra puede recibir, y si vas a usar bomba. Conviene además avisar que es una pieza de contención o de contenido de agua: la planta lo tiene en cuenta al despachar y al programar los viajes.
Al llegar cada camión, se comprueba el documento de entrega contra lo pedido, se mira el asentamiento y se toman las probetas si el proyecto las exige. La lista completa de comprobaciones antes de firmar está en Recibir el camión: diez cosas que revisar antes de firmar. Con el pedido armado, pide tu cotización.
Sigue leyendo: Qué tipo de hormigón pedir para cada parte de la casa.
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